Tenemos multitud de leyes, como si de ofertas de medicinas se tratara, en realidad son sólo paliativos o saludos a la bandera. En marzo de 2002 se promulgó la Ley Nacional 2074, de Promoción a la Actividad y Desarrollo Turístico, beneficiando (por así señalarlo) al Primer Municipio Turístico del país, la "fortuna" (entre comillas) recayó en Coroico en la provincia paceña de Nor Yungas.

Una vez elevada esa normativa al rango de prioridad, la emoción, expectativa y fomento, se desvanecieron para corroborar una vez más que los gobiernos gastan más en programas de festivas entregas de documentos, que en generar polos de desarrollo tangibles.

Los coroiqueños se ufanan de ser los pioneros de la Ley, afirman que su región es el paraíso terrenal; sin embargo, tanto la capital como las comunidades, reflejan signos inequívocos del infierno del atraso.

Coroico tiene buen clima, paisajes paradisíacos de sub tropicales paisajes, que progresivamente se deforestan para incremento de la coca. Casi no existen árboles originarios, pocos árboles frutales, cafetales y demasiada contaminación minera en los ríos.

La carretera que vincula con La Paz presenta baches y parches poco resistentes al peso de vehículos de alto tonelaje, la ruta es la conexión vital con la Amazonía, y aun así no tiene reparaciones como mantenimiento adecuado y permanente.

A diario descienden de La Cumbre turistas ávidos de la aventura sobre dos ruedas, el Camino de la Muerte es potencial atractivo en bicicleta, llegan a hoteles en Santa Bárbara y no visitan Coroico, los propios habitantes de la capital, alejaron a los cientos de extranjeros que hace casi dos décadas visitaban, por incrementar precios por atención y servicios.

La Ley nunca favoreció, jamás hizo factibles capacitaciones y mejoras. Coroico tiene pésimos servicios básicos, calles incómodas, deprimentes por su calamitoso estado. La mayoría de los servidores turísticos, así como los transportistas que trasladan a los visitantes hacia los atractivos como Las Cascadas, no hablan inglés y su labor tiene deficiencias evidentes en el trato humano.

Las autoridades municipales llegan para incrementar sus cuentas bancarias personales, pocas e insuficientes obras, no priorizan la urgencia ni la necesidad, menos planificaciones pertinentes y/u oportunas. Las rutas hacia comunidades y destinos turísticos están en condiciones deplorables.

La calidad y la calidez no tienen validez, la atención al cliente es demasiada empírica, inapropiada e impersonal.

Hace una semana una persona de la tercera edad fue al hospital de segundo nivel para estudios clínicos, se quedó tres días, perdió cinco kilos por la deshidratación y la anemia. El nosocomio municipal no tiene recursos económicos para alimentación y medicinas, el actual alcalde Erlan Álvarez Pinedo se quejó porque su predecesora Elizabeth Mamani Yujra se llevó todo lo que pudo, incluso el dinero destinado a consultores en línea. Se dice que la ex autoridad partidaria del evismo, edificó un atractivo hotel.

La etimología de la palabra Coroico proviene de vocablo quechua kory huaycu, que significa cerro dorado o valle de oro, en directa alusión al potencial aurífero, asentado en las serranías y los ríos, esa apetecible situación está siendo sobreexplotada, destruye inmisericorde lo que esté a su paso, y aporta escasísimas regalías o ninguna al erario municipal.

Bloqueos y paros son otra problemática y contra incentivo para el turismo. Paradójicamente la Ley es la antípoda al desarrollo, un enunciado de papel, una mentira abierta, una burla al paraíso.

 

QUIQUE FRANCK

Periodista - Escritor

 

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