
Avelino Siñani Cosme fue un indígena visionario, comprendió siendo niño que el aprendizaje lo liberaría del sometimiento de la ignorancia. Caminaba muchos kilómetros para ser educado clandestinamente por un desprendido profesor en Huarina, ya siendo un estudiante inquieto y ávido de mayor conocimiento, decidió en 1904, enseñar a leer y escribir; primero en su comunidad y luego en otras alrededor. Esa altruista finalidad derivó en su detención; en aquél entonces, la educación era un privilegio de las instancias urbanas.
En uno de sus tantos viajes conoció a Elizardo Pérez otro educador de raíces indigenistas, ambos coincidieron en postulados y objetivos, fundaron la primera escuela aymara, un 2 de agosto de 1931. Warisata fue la primera experiencia educativa bilingüe; en la lengua originaria y el español se enseñó bajo el modelo educativo productivo, que priorizaba el concepto de autosuficiencia.
Por antagonismos políticos la Escuela de Warisata fue cerrada en 1940, para ser reabierta bajo otras reglamentaciones de forma.
Es innegable el aporte fundamental que los dos educadores protagonizaron en la enseñanza superior. Su impacto generó otras experiencias educativas en la formación de profesores, para Siñani y Pérez la educación propiciaba seres humanos meritorios al servicio de un derecho irrenunciable.
El 20 de diciembre de 2010 se bautiza la Ley 070 como Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez, cuyo principio es gestar un modelo descolonizador socio comunitario y productivo, reglamentación educativa que involucra a padres de familia, organizaciones sociales y comunidades. En realidad, la ley tuvo el trasfondo político y social del adoctrinamiento. Priorizando enfoques endogenistas aymaras sobre otras culturas, además y también implementar programas educativos socialistas como el cubano. Lo productivo quedó en un enunciado de papel, la tecnología quedó relegada y Bolivia sometida al anacronismo educativo público. Maestros y alumnos aprendieron conceptos de colonialismo socialista retrógado, enquistado en subconscientes enguerrillados. La capacidad analítica sometida y el conocimiento vanguardista aniquilado. En 20 años se preparó el caldo de cultivo para ser reaccionarios; lo ocurrido este 14 de mayo en La Paz es el resultado de ese proceso de adoctrinamiento, los maestros en pie de lucha apoyando bajo el pretexto de mejoras salariales, una intrínseca intención de debilitar no sólo al gobierno, también a la sociedad, sin respetar personas ni bienes públicos, generando vandalismo y esparciendo terror. Reflejando su postura ideológica, o conveniencia propia, por encima de principios y valores que los buenos maestros enseñan con el ejemplo. Quieren más dinero, reciben puntuales salarios, acceden a bonos, beneficios adicionales, no trabajan todo el año, varios disponen de medio tiempo libre durante el día, y tendrán una jubilación adecuada al salario que reciben, a diferencia de muchísimos compatriotas con jubilación de vergüenza.
Lo sucedido en su protesta fue el reflejo de la impronta de su cualidad desprestigiada. La dirigencia los obliga a acatar medidas de presión bajo amenaza de descuentos y descalificación, pero por cuenta propia, muchos están ya con el chip de la beligerancia desmedida, lo demostraron frente al Ministerio de Educación, deplorable espectáculo -saturado de destrozos -de los llamados a formar nuevas generaciones de estudiantes, de prepararlos para su optima superación personal y educativa.
Magro honor e injusto homenaje a quienes fueron los pioneros, que superaron barreras y obstáculos con criterio y respeto. Avelino Siñani y Elizardo Pérez están "manoseados" desde sus nombres, su ejemplo no puede ni debe ser desvirtuado, sus postulados buscaban el vivir bien en base a la educación productiva, haciendo respetar la cultura propia, pero respetando otras.
Amerita una nueva Ley, la vigente es obsoleta y anacrónica, además de inapropiada.

QUIQUE FRANCK
Periodista - Escritor
