
La carretera tiene tráfico mermado, a pocos metros resalta en una gasolinera un arcaico letrero que informa que no hay gasolina, no llueve y el cielo está pletórico en su apertura para el otoñal sol de temporada. Un día provechoso en teoría, pero mermado y perjudicado para el turismo. Es primero de mayo en el calendario, atípica jornada con bloqueos, protesta y trasfondo político interesado.
Varias familias ya tenían la anticipada planificación para tres días de pausa, adquirieron paquetes con todo, incluido hasta el entusiasmo. Sin embargo; quedaron con las valijas llenas y el ánimo desinflado. Molestia, disgusto y perjuicio en otra ecuación de perjuicio. La cultura de la presión no conoce ni reconoce buenas intenciones, paros, prepotencia y bloqueos son recurrentes, como también la miopía de nuestros gobernantes. Es una historia consabida, protestantes y ministros terminarán una vez más dialogando, luego de pulsetas contradictorias y disímiles, para firmar un acuerdo temporal, que confirmará además; que con dinero para los dirigentes es viable como posible solucionar conflictos.
Paralelamente; marchistas de tierras bajas se encaminan con esfuerzo para ascender desde los 120 metros sobre el nivel del mar, pasar a los 5.500 de la Cumbre y finalmente descender a los 3.650 de La Paz y hacer escuchar al gobierno en su propia casa, que no están de acuerdo en aceptar nuevas obligaciones impositivas para pagar por sus propiedades campesinas.
Algo que no es nuevo en la historia boliviana, la Marcha por el Territorio partió de Trinidad el 15 de agosto y culminó en la sede de gobierno el 17 de septiembre de 1990, logró el reconocimiento de tierras ancestrales. Es decir; que la familia Paz tiene esos antecedentes de movilizaciones indígenas campesinas.
La oposición está ejecutando la sistemática confrontación y la beligerancia, magnificadas como caldo de cultivo, por la acartonada posición de las autoridades, la inoperante pasividad, confianza desmesurada y ejecutiva soberbia, no favorecen al ejército de la economía tanto formal como informal, la dinámica productiva de un feriado, requiere libertad y garantía de acción. Las actividades generan multiplicación de beneficios, tanto para el turismo como para la atención y el servicio. Pero, claro; eso no les importa a los que bloquean, como parece tampoco a los que gobiernan. Como escuché a un marchista: "Estamos jodidos, pero llegaremos."
En entrevista televisiva de una anterior elección presidencial, Andrés "Chino" Gómez, ex candidato a la gobernación de La Paz, tuvo la lucidez de definir coloquialmente al entonces presidente Carlos Mesa. Textualmente mencionó: "Tiene labia, mucho seso, pero pocos huevos."
¿Algo muy aproximado a lo que representa Rodrigo Paz? Es una pregunta que el tiempo y la historia deberán absolver.
Viva el primero de mayo. Feriado largo e improductivo.

QUIQUE FRANCK
Periodista - Escritor
