Franciscanos se asentaron siglos atrás en las zonas bajas, llanos y selvas salvajemente tupidas y misteriosas, encontraron que era factible como posible iluminar la noche, con el petróleo extraído de filtraciones, previamente refinado en forma primitiva. Desde entonces el Chaco fue disputado por los fronterizos vecinos, las transnacionales utilizaron su sistema para ampliar su radio de exploración y explotación,  enemistaron a dos naciones con más afinidad e idiosincrasia que el chauvinismo bélico que las enfrentaba. La guerra fue la telaraña de la ambición y la trampa mortal para dos ejércitos ensangrentados. Muchos años antes, en 1898 se observaron filtraciones y manantiales de petróleo. Las investigaciones establecieron la abundancia a poca profundidad del hidrocarburo de calidad superior.

Con la nacionalización mediante Decreto Supremo No 28791 “Héroes del Chaco", el 13 de Marzo de 1937 contra la Standard Oil,  acusada de boicotear el conflicto bélico

La extensa Faja Longitudinal Petrolera que comienza al Sur de Yacuiba en la frontera con Argentina, se extiende al norte hasta el río Madre de Dios; tenía un carburante de muy buena explotación industrial. El Sindicato Petrolero del Oriente Boliviano perforó en Mandiyuti, Chuquisaca, como empresa de Exploración y Explotación, un pozo que alcanzó a 150 metros de profundidad, de dónde se obtuvo aceite mineral surgente por el gas. Los trabajos de exploración fueron paralizados por falta de capitales.

El hidrocarburo derivado de la refinación y destilación del Petróleo Crudo, obtenido tras el gasóleo. Se emplea como lubricante base, a menudo mejorado con aditivos para motores y maquinaria, se destaca por su viscosidad y capacidad para disipar calor.

La soberanía de los yacimientos a sub suelo, fue el sacrificio de soldados e inocentes, con más sed, hambre y enfermedades que balas. Al final se escribió que la guerra entre Bolivia y Paraguay, no tuvo vencedores ni vencidos, la historia apuntó que Argentina presionó para evitar el avance boliviano, al confirmar que su apadrinado ejército representativo estaba con estertores. "Ganó la Diplomacia no las armas" fue uno de los titulares al firmarse  la Paz.

"¿La Clase Política de Bolivia ¿Resignó. Se Equivocó. O...Se Vendió?", fue otro titular de periódico.

Una de las respuestas más eclécticas argumentaba que: No perdimos, pues; tenemos el Petróleo y el Gas.

Bolivia registró bajas mortales por combate o enfermedad, entre 50.000 a 60.000. De 20.000 a 25.000 tomados prisioneros. Bolivia movilizó 250.000 hombres. Cifras menores en Paraguay, entre: 30.000 a 40.000 fallecidos.

Después de la determinación de nacionalizar el petróleo y sacar a la transnacional, el estado incompetente no solventó trabajos de alta dimensión para explorar, explotar e industrializar, faltaron capitales solventes, la tecnología nacional era anacrónica, y se vivía en inestabilidad política. Se ahuyentaba inversión extranjera con inseguridad jurídica. Y el desenlace inevitable fue eliminar la apropiación y permitir el retorno de las grandes compañías de expansión y explotación. Con la coyuntura a su favor, incrementaron sus ganancias con porcentajes jugosos, a diferencia de las regalías por uso de suelos, con sabor a poco, pero cubriendo sin pausas, la demanda interna.

En el Siglo XXI, otra Nacionalización apropia hidrocarburos donde la supremacía es del gas, así se indemniza millonariamente a corporaciones relegadas o expulsadas. En realidad se hace una negociación nacionalizada para obtener mejores y mayores ingresos económicos en los porcentajes de venta. Y.P.F.B. pasa a fortalecerse institucionalmente y acopiar  engrosadas ganancias para un gobierno codicioso por los dólares, pero improductivo en prospectos y proyectos más allá de la explotación multiplicada. Somos vendedores de gas a  países vecinos -salvo Chile-,  no mejoramos ni incrementamos la producción de gasolina, menos diésel, con volúmenes apropiados. Sin embargo la bonanza se apropió de alucinados y hambrientos de poder, de poca mirada de y en planificación y estrategia. Nos prometieron un mar de gas, no obtuvimos el cambio pleno de matriz energética, tampoco se completó en el país de ingentes recursos, toda la red domiciliaria.

La plata, estaño, oro, madera, petróleo, gas y hoy el litio no lograron, ni nos hacen un país viable y exponencialmente en crecimiento.

Los desperfectos mecánicos por el combustible importado, adulterado en frontera o cerca de ella, o en nuestro territorio, son también y además la factura impositiva y deliberada de dilapidación y errores. De malversación multimillonaria, causa y efecto de energéticos críticos y erráticos. Sin conocer fehacientemente a los autores intelectuales y materiales de un delito flagrante, con resultados catastróficos para máquinas y propietarios.

Conocimos la proselitista propuesta del 50-50. Se anuncia que se prepara una nueva Ley de Hidrocarburos,   con más pausa que prisa, una espera que debería tener un final feliz. Empero, la historia remarca la corrupción política y el saqueo corporativo, por encima del beneficio colectivo. En todo caso; tenemos perspectivas polivalentes a modo interrogativo: ¿Otro engaño. Alimentar el beneficio de la duda. Fortalecer la esperanza. Aguardar tan sólo?. El tiempo pasa,  pisa y pesa. Cada vez que sentimos el olor a gasolina o diésel, nos sobresalta un: “Yo sólo sé, que nada sé", Sócrates.

 

QUIQUE FRANCK

Periodista - Escritor

 

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