Cada 7 de septiembre el corazón de Bolivia late al ritmo de bombos, matracas y zampoñas, al compás de una danza que no sólo se baila, sino que se vive, se reclama, se reivindica: la Morenada.

La Morenada es parte integral del Carnaval de Oruro, declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO, del Gran Poder en La Paz, otras festividades departamentales, y de la vida cultural cotidiana de muchas comunidades.

Este año, como tantos otros desde 2014 cuando fue institucionalizada por la Ley 512, el Día Nacional de la Danza la Morenada se hizo sentir en las calles, plazas y templos de Oruro, La Paz y cientos de comunidades, con una mezcla de fiesta, historia y emoción.

En La Paz, unas veintenas de fraternidades se reunieron en una gran entrada folclórica que partió de avenidas emblemáticas. Se escuchó el estruendo de matracas, el murmullo de la devoción, el brillo de los bordados, y en cada paso, una historia: la de Jose “Jach’a” Flores, de los morenos, del caporal, de la mujer vestida como “negra” y de los morenitos, símbolos todos de memorias silenciadas que hoy bailan con orgullo.

En Oruro, tierra madre de esta danza mayor, se vivieron ofrecimientos en el Santuario del Socavón, recorridos rituales, misas y una demostración de las siete fraternidades del Carnaval, que al caer la tarde desafiaron incluso la lluvia para mostrar que la identidad cultural no se frena, se expone, se defiende.

“La Morenada es nuestra, nació aquí”, —decían danzarines, músicos, espectadores— al tiempo que autoridades nacionales, entre ellas el presidente Luis Arce Catacora, repetían que la Morenada es 100 % boliviana. Esa frase se ha convertido en consigna, pancarta, canto colectivo y escudo frente a la globalización, la apropiación y la indiferencia.

En esta danza no sólo están las lentejuelas o los pasos, sino los ecos del pasado colonial, la herencia africana, la lucha por reconocimiento, la devoción popular. Cada máscara negra, cada joya bordada, cada bombazo de zampoña recuerda esa historia.

El Día Nacional de la Morenada no es solo un encuentro festivo; es una fecha para enseñar y aprender, para que las nuevas generaciones comprendan el valor cultural, social y espiritual que habita dentro de esa expresión: danza, música, símbolos, historia. 

 

CRÉDITOS

Redacción: La Paz.

Fotografías: Alcaldía de La Paz.

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