
Este sábado 27 de septiembre, se llevó a cabo en Buenos Aires el lanzamiento de Mi nombre es Emilia de Valle, la más reciente novela de la aclamada escritora chilena Isabel Allende. La presentación, marcada por la calidez del público que hizo cola bajo la lluvia, sirvió no solo para desgranar los detalles de su trigésima publicación, sino también para recorrer la trayectoria de la autora que, con 80 millones de ejemplares vendidos, se posiciona como la escritora en español más leída y traducida del mundo.
La figura de Isabel Allende es, en sí misma, una leyenda. Con cuatro décadas dedicadas a la escritura, ha explorado con destreza múltiples géneros literarios, incluyendo la novela autobiográfica, la novela romántica, el realismo mágico, la novela juvenil, la novela policial y la novela histórica. La autora, nacida en Lima en 1942 y miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, es reconocida por su habilidad para ejecutar con gran nobleza la literatura popular y por su firme compromiso con el feminismo y los desposeídos. A lo largo de su carrera, ha sido merecedora de numerosos galardones internacionales, entre los que destaca uno entregado personalmente por el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Mi nombre es Emilia de Valle reconstruye con "gran astucia" la Guerra Civil de 1891 en Chile. Durante la presentación, se enfatizó que el libro establece incontables paralelismos con el golpe de Estado de 1973. Allende explicó que la inspiración surgió precisamente de la memoria del golpe militar de 1973, un evento que cambió su vida y la llevó al exilio, alterando por completo el destino de su familia. En ambas fechas históricas (1891 y 1973), existía un presidente progresista en proceso de organización, una oposición reaccionaria muy cerrada, la intervención de las fuerzas armadas y el derrocamiento del jefe de estado.
La novela no solo mira hacia el pasado chileno, sino que rinde homenaje, aunque quizás de manera involuntaria, al periodismo. La protagonista, Emilia de Valle, es una joven e intrépida reportera. Inicialmente escritora de novelas populares de kiosco, se transforma en una sufrida corresponsal de guerra. Allende, quien ejerció el periodismo, destacó cómo esa experiencia le ha servido en la literatura, enseñándole a conducir entrevistas, a investigar múltiples fuentes de información y, crucialmente, a "agarrar al lector en la primera frase y no soltarlo hasta el final".
En la conversación con el periodista argentino Jorge Fernández Díaz, Allende reveló que el personaje de Emilia comparte elementos autobiográficos importantes. Al igual que la autora, la protagonista no conoce a su padre biológico, aunque cuenta con un "padrastro fantástico". La escritora recordó la influencia de su propio padrastro, "Tío Ramón," quien le inculcó la confianza en sí misma con frases como: "Todo el mundo tiene más miedo que tú" y "Tú eres la más inteligente de la pieza".
Allende profundizó en el realismo familiar que nutre su obra. Su familia materna, con dos hermanos y parientes calificados como "lunáticos", proveyó un material riquísimo. Personajes como el tío Jaime, senador que hacía discursos en verso, el tío Ambroso, que regalaba sus pantalones a los mendigos, o la tía Teresa, a quien le salieron unas "alitas de querubina", son figuras deliciosas que aparecen en La Casa de los Espíritus.
La atmósfera en la que creció, en la casa de sus abuelos, estaba permeada por la magia. Su abuela, a quien describe como "mágica", experimentaba con fenómenos paranormales y creía en la existencia de múltiples dimensiones simultáneas llenas de otras presencias y espíritus. De su abuela obtuvo la noción de "la magia" y de su abuelo, "la disciplina".
Proceso creativo
La escritora enfatizó en la disciplina como el pilar fundamental de su oficio. A pesar de no tener un jefe que le exija, se autoimpone una rigurosa rutina. Comienza invariablemente todos sus libros el 8 de enero, trabajando muchas horas diarias. Si bien no planea sus novelas, no usa bosquejos ni planes y a menudo no sabe hacia dónde va la trama, su documentación para la novela histórica es exhaustiva y le proporciona "la mitad del libro".
Su proceso creativo es instintivo; ella cree que la musa es atraída por la disciplina. La autora ilustró su método al narrar cómo descubrió de qué se trataba La Casa de los Espíritus, un libro que nació de una carta a su abuelo. Escribía en la cocina de su apartamento en Caracas, sin un esquema, y al final del año tenía 560 páginas.
Actualmente, Allende está abocada a escribir unas memorias basadas en 24.000 cartas que intercambió con su madre, un hábito que perduró desde que se separaron cuando la autora tenía 16 años. Estas cartas, que hoy han sido digitalizadas para su preservación, le permiten recuperar memorias que creía olvidadas, como el sufrimiento y la humillación tras el fin de un amor de 28 años, o los avances iniciales de un nuevo romance.
A lo largo de la presentación en Teatro Cervantes en Buenos Aires, la autora hizo referencia a las obras que cimentaron su trayectoria. La influencia de su familia en el género que la catapultó a la fama se refleja en esta frase que conecta la realidad familiar con el realismo mágico:
- “Hay muchos personajes deliciosos que aparecen todos en la Casa de los Espíritus. que es puro realismo, no es ni siquiera real”.
- Respecto a su obra más íntima y la que más ha conectado con los lectores, Paula, la autora compartió la dificultad de su creación. “Fue muy difícil escribir Paula, por las circunstancias porque mi hija acababa de morir”.
- Finalmente, sobre una de sus primeras grandes novelas, De amor y de sombra, Allende corrigió una de las ideas fundamentales que plasmó en ese momento, demostrando una evolución temática tras 83 años de vida. “Cuando escribí de amor y de sombra, ahí hay una frase de la que me he arrepentido siempre que dice que la emoción más fuerte, lo más poderoso es el miedo”.
Isabel Allende concluyó el encuentro reflexionando sobre el rol esencial de las mujeres en la sociedad y la fundación que lleva su nombre, cuya misión es invertir en el poder de las mujeres y las niñas. Destacó que el 99% de quienes realizan el trabajo de campo y de quienes luchan pro bono en casos de inmigración en Estados Unidos son mujeres, preguntando retóricamente: "¿De dónde salen tus mujeres fuertes?, están por todos lados".
Mi nombre es Emilia de Valle se suma así a una vasta bibliografía que incluye títulos como Hija de la fortuna, Inés del alma mía, El largo pétalo de mar, Violeta y El viento conoce mi nombre. El evento de Buenos Aires consolidó la visión de Allende como una maestra de la narración, una gran dama de las letras y una escritora que, a pesar de sus 83 años, continúa corriendo riesgos y abrazando la aventura de la vida y la creación.
CRÉDITOS
Redacción: Marcelo Alvarez, corresponsal en Argentina.
Fotografías: Ruta 1825.
