Cuando Delina Puma Rocabado dejó Camargo, un municipio de vocación frutal en los valles de Chuquisaca, Bolivia, tenía solo 14 años. Llegó a La Plata, en el corazón del cinturón hortícola más grande de Argentina, lo que encontró fue un sistema de producción perverso que se sostenía generando deudas producto del uso indiscriminado de agroquímicos y afrontando eventos climáticos adversos con alquileres impagables. Hoy, Delina se ha convertido en una referente ineludible de la transición agroecológica, liderando desde el Consultorio Técnico Popular (CoTePo) una revolución silenciosa que desafía tanto a la tecnocracia convencional como a la inercia política frente a la crisis alimentaria argentina.

Su presencia mediática tiene varios hitos, desde: Una campesina en casa rosada, una charla TEDx Talks, el Camino es la Agroecología y más recientemente el documental: Empresa Nacional de Alimentos, una respuesta soberana. En algunos casos haciendo uso de la palabra, en otras, como parte de un entorno ejemplar del sector agroecológico, Puma toma posición frente a las iniciativas políticas y la técnica agronómica sobreviviendo a ambas tendencias.

Al llegar a Argentina en 2010, la familia de Delina chocó con una realidad brutal: la producción estaba "reseteada" por la necesidad de masividad. Los técnicos y el mercado imponían un "paquete tecnológico" dolarizado: semillas híbridas importadas y agroquímicos costosos que generaban una dependencia absoluta. "Es un círculo que te vuelve dependiente del cual uno no puede salir", explica Delina, recordando cómo las familias se endeudaban para comprar insumos cotizados en dólares para vender lechugas en pesos.

El quiebre llegó en 2017, tras un temporal que devastó los invernaderos de la zona. "A la agroecología se llega por amor o por dolor. Pero en general por dolor", sentencia Puma. Fue entonces cuando se acercaron a la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) y descubrieron que era posible producir sin venenos.

En este contexto, el rol de Delina trascendió. De una simple productora fue cofundadora y técnica del CoTePo, un espacio nacido en 2013 con la premisa de que "los técnicos somos campesinos y campesinas que nos formamos en la materia". Su aporte fue vital para desmitificar la ciencia agronómica académica y devolver el saber a la tierra.

Desde el CoTePo, Delina impulsó la creación de biofábricas para producir biopreparados, insumos naturales que regeneran el suelo en lugar de matarlo. La diferencia económica es abismal: mientras un agroquímico puede costar 100.000 pesos, un bioinsumo ronda los 20.000. Este enfoque no solo busca la salud ambiental, sino la viabilidad económica del productor.

Sin embargo, la visión de Delina sobre la autonomía la llevó a una nueva etapa. Hace aproximadamente tres años, el CoTePo se separó de la UTT para constituirse como una cooperativa independiente. El motivo fue la necesidad de democratizar el conocimiento: "Para nosotros en la CoTePo la información y el conocimiento es libre", afirma Delina, quien buscaba capacitar a familias productoras más allá de su afiliación política u organizacional. Hoy, su trabajo se centra en la formación técnica y el seguimiento de familias, demostrando que se puede producir a escala sin depender de las grandes corporaciones.

La política y la agroecología como salvavidas económico

La crisis inflacionaria de los alimentos en Argentina llevó a que la política y los técnicos comenzaran a mirar a la agroecología no solo como una cuestión ambiental, sino como una herramienta económica estratégica. En febrero de 2021, Delina Puma fue la única mujer campesina en una reunión clave en la Casa Rosada con el entonces presidente Alberto Fernández.

El argumento central que técnicos y políticos intentaron capitalizar fue el "descalce" del dólar. Las organizaciones plantearon al gobierno que "no hay forma de bajar los precios sin descalzar al dólar de la producción de alimentos", y eso implicaba salir del modelo de agrotóxicos. La agroecología se presentó ante el poder político como la solución para frenar la inflación en la mesa de los argentinos, al reducir drásticamente los costos de producción.

Delina llevó a esa mesa propuestas concretas, como la Ley de Acceso a la Tierra, argumentando que el problema no es sólo técnico, sino de tenencia: en Argentina, solo el 13% de la tierra está en manos de pequeños productores, quienes sin embargo producen más del 60% de los alimentos del mercado interno. "La tierra es el hogar para la vida y no una simple mercancía", sostiene.

A pesar de los intentos de la política por utilizar la agroecología como bandera para la "soberanía alimentaria", Delina señala las contradicciones y la falta de apoyo estructural sostenido. Aunque existen registros provinciales de productores agroecológicos, no hay una certificación nacional gratuita que valide este modelo frente al consumidor masivo, y las certificaciones orgánicas privadas son impagables para el pequeño productor.

Además, la burocracia estatal frena avances cruciales. La aprobación para la comercialización masiva de bioinsumos fuera de la provincia sigue siendo una traba, limitando el crecimiento de las biofábricas que el CoTePo ha desarrollado "a pulmón". Delina advierte que, muchas veces, la ritualidad a la Pachamama se ha comercializado, vendiendo "paquetes" de ofrendas mientras se sigue fumigando con veneno en la quinta.

Delina Puma Rocabado encarna la síntesis entre la herencia de sus abuelos en Camargo —tierra del vino y el singani — y la lucha política en el conurbano bonaerense. Su trabajo en el CoTePo demuestra que la agroecología no es una moda romántica, sino una necesidad técnica y económica para sobrevivir. Mientras los políticos buscan fórmulas mágicas para contener los precios, Delina y sus compañeros siguen demostrando en el surco que la única salida real es la independencia de los insumos dolarizados y el acceso a la tierra propia. "El alimento sano es un derecho para todos, no solo para el que lo puede pagar", concluye.

 

CRÉDITOS

Redacción: Marcelo Álvarez Ascarrunz, corresponsal de Ruta 1825 en Argentina.

Fotografías: Ruta 1825.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 


Gastronomía