
Desde lo más alto de los Yungas paceños, a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, nace uno de los cafés más finos del planeta. Su nombre es Takesi Geisha, y su historia es la de una familia que, hace más de un cuarto de siglo, decidió que Bolivia también podía estar en la cima del café de especialidad.
En el valle de Takesi, municipio de Yanacachi, el aire es puro, las montañas parecen eternas y el café madura despacio, bajo un clima templado que le da tiempo al grano para desarrollar aromas y complejidades únicas. Allí, en la finca más alta del mundo dedicada al café de especialidad, Agrotakesi S.A. cultiva un Geisha que ha sido reconocido entre los tres mejores del planeta.
Hoy, se saborea en tazas de Japón, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos.
El secreto del Takesi Geisha está en su origen y en su proceso. Las cerezas son seleccionadas a mano, fermentadas con precisión y secadas lentamente para preservar su esencia. En taza, el resultado es un perfil aromático que combina notas florales, dulces y frutales, con una acidez equilibrada que seduce a los catadores más exigentes.
Su consistencia y pureza lo han llevado a ocupar lugares de honor en competencias internacionales, colocando a Bolivia en el mapa mundial del café de especialidad. Pero más allá de los premios, lo que distingue a Takesi es su compromiso con la sostenibilidad, el trabajo comunitario y la búsqueda constante de excelencia.
Desde los Yungas hasta las mesas del mundo, el Takesi Geisha es una historia de altura, sabor y orgullo. Un café que lleva el nombre de Bolivia a donde el aroma alcanza.
La entrevista completa con Mariana Iturralde, gerente general de Takesi, se puede ver en el canal de Ruta 1825 en Youtube y escuchar en el pódcast Así Vamos de Ruta 1825 en Spotify.

CRÉDITOS
Redacción: Svetlana Salvatierra.
Producción y edición: Ruta1825.
