
La población de Tiwanaku, antigua sede de una civilización milenaria en el corazón de los Andes celebra el solsticio de invierno con la ceremonia del Retorno del Sol o Willkakuti, un momento que representa el inicio de un nuevo ciclo y una oportunidad para vivir en armonía con la Pachamama y también realiza una feria para que los visitantes conozcan su artesanía y gastronomía.
El Wilkakuti, también conocido como Machaq Mara o Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco, coincide con el solsticio de invierno, que ocurre entre el 20 y 21 de junio en el hemisferio sur. En esta fecha, el Sol alcanza su mayor distancia con respecto al ecuador celeste, fenómeno astronómico que ha sido observado por generaciones y está vinculado a los ciclos agrícolas, la honra al Sol y los rituales de renovación.
En Tiwanaku, epicentro espiritual de la cultura aymara, la ceremonia se desarrolla en el templo de Kalasasaya, frente a los monumentos líticos que testimonian el legado tiwanacota. Cuando los primeros rayos del sol atraviesan la Puerta del Sol, se celebra el retorno del Tata Inti, en una práctica ancestral que también se replica en más de 200 sitios ceremoniales en el país.

La jornada está acompañada por música, danzas y el Aphtapi, práctica comunitaria en la que los participantes comparten alimentos como expresión de reciprocidad con la Madre Tierra. Las vestimentas tradicionales y los instrumentos andinos como las tarkas y pinkillos llenan de sonido y color el ambiente ceremonial.
Como parte de las actividades, también se realiza una feria artesanal en la que participan productores y artesanos de Tiwanaku y comunidades cercanas. Esta feria permite mostrar tejidos, cerámica, instrumentos musicales y productos locales, fortaleciendo la economía comunitaria y promoviendo el valor cultural de las expresiones originarias.
De acuerdo con el investigador Lautaro Smith, basado en los relatos del cronista Cristóbal de Molina, las culturas andinas realizaban rituales desde la luna nueva previa al solsticio, en preparación para recibir al nuevo sol, símbolo de energía renovada.

Este acontecimiento representa el día más corto y la noche más larga del año, un punto de inflexión que reafirma la identidad de los pueblos originarios, sus saberes ancestrales y la conexión con los ciclos de la naturaleza. La celebración de Tiwanaku, que año tras año atrae a visitantes nacionales e internacionales, se proyecta como un mensaje espiritual y cultural que trasciende fronteras y se irradia desde Bolivia hacia otros puntos del continente.
CRÉDITOS
Redacción: Lurdes Cueto.
Fotografías: Lurdes Cueto.
